La desgravación de la hipoteca

Cada año, miles de hogares españoles se ahorran un dinero en la declaración de la renta gracias a la deducción por inversión en vivienda habitual, que puede practicarse sobre lo que se paga por un préstamo hipotecario.

Sin embargo, no todo el mundo puede aplicarla. A continuación te explicamos quién se puede desgravar la hipoteca y cuáles son las limitaciones de esta bonificación fiscal.

¿Quién puede aplicarse esta deducción?

La deducción por inversión en vivienda habitual se suprimió el 1 de enero de 2013. Por lo tanto, solo la podrás aplicar si compraste tu casa o piso antes de esa fecha y practicaste esta misma desgravación en los ejercicios anteriores. Por lo tanto, si tu hipoteca es de después de esa fecha no tendrás derecho a aprovecharte de dicha bonificación.

Si contrataste tu hipoteca antes del 2013 y posteriormente lo modificaste a través de una subrogación o de una nueva hipoteca, podrás seguir aplicando esta deducción.

Sin embargo, si amplias tu hipoteca (es decir, si aumentas el capital original), no podrás practicar la desgravación sobre la cantidad de dinero adicional.

¿Cuánto puedo desgravarme?

Si cumples los requisitos que mecionamos anteriormente, te podrás deducir hasta un 15 % de lo que hayas pagado sobre un importe máximo de 9.040 euros. Por lo tanto, lo máximo que podrás ahorrar gracias a esta bonificación fiscal será el 15 % de 9.040, es decir, 1.356 euros.

¿Y si me desgravé lo que me han devuelto del suelo hipotecario?

Sin embargo, la cosa se complica si te desgravaste la hipoteca en años anteriores y en 2017 te devolvieron en metálico lo que pagaste de más por una cláusula suelo. En estos casos, la suma recuperada no la tienes que declarar, pero sí tendrás que reembolsar a Hacienda lo que dedujiste sobre los intereses que el banco te cobró indebidamente.

 

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