Una tradición activa, pero una historia olvidada

Las personas somos seres de costumbres y celebraciones. Llegan los cumpleaños y montamos una fiesta, ¿el día de la madre? Otra fiesta. ¿Surge un nacimiento? Pues comilona al canto. ¿El día de los Santos inocentes? Pues claro que sí, broma tras broma a nuestros seres queridos porque una fecha tan divertida tampoco la podríamos dejar caer en el olvido; ¿qué buena escusa para sacar nuestra picardía a relucir y llevarnos la medalla de el más gracioso, cierto? El día de San Valentín no podría ser menos. Una celebración maravillosa y romántica para unos, y un día melancólico y «pasteloso» para otros. Porque somos tan diversos como tan diferentes son las festividades. Gustos hay para todos y celebraciones para quien le apetezca.
La sociedad contemporánea consideramos que San Valentín ha sido una festividad inventada en la era moderna para incrementar las ventas tras las rebajas navideñas. ¿Sabes cuán equivocados estamos? El día 14 de febrero o día de los enamorados se remonta al Imperio Romano. Un festejo que los países anglosajones incluyeron en su repertorio de tradiciones y que, posteriormente se extendió por Europa. Y, en definitiva al resto de países durante el siglo XX. En el día de los enamorados las parejas se agasajan y se intercambian regalos o experiencias. Qué buena oportunidad para un viaje por el Mar Menor, pensarán algunos y, ¿si hacemos una escapada a Murcia tierra de ensueño con su belleza paisajística y con su clima mediterráneo, cálido, seco, con temperaturas suaves,…? Pensarán los norteños.
Lo cierto es que es un día señalado para aumentar la facturación en febrero, pero el nacimiento de semejante fecha va más allá. Recordemos la época en la que gorbernó Claudió II en Roma. Por aquel entonces, el matrimonio entre los jóvenes del reino estaba prohibido. No conforme con ello, un sacerdote del reinado, llamado Valentín, decidió que ante tal injusticia actuaría contra ella. De tal modo, que él mismo celebraba clandestinamente matrimonios entre los jovenzuelos romanos. Si saberlo y sin quererlo, se convirtió Valentín en el Patrón de los Enamorados. Cuando esto llegó a oídos del emperador, decidió ejecutar al Sacerdote, tal día como un 14 de febrero de 270.

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