¿Cómo evitar la ocupación ilegal?

Desde la cuarentena, son muchas las noticias que recorren las esquinas de las ciudades hablando de casas ocupadas. Este fenómeno se está convirtiendo en el pan de cada día. Hoy, desde Grimanga queremos hablarte de qué es la ocupación ilegal.

Para empezar, debemos partir de la base de que ocupar una vivienda o un edificio es un delito penado en España porque lesiona el derecho a la propiedad privada, entre otros factores.

Los propietarios cuyas casas han sido ocupadas deben pasar por un calvario de tiempo, esfuerzo y preocupación por conseguir que los ocupas se vayan de su hogar. Además, el propietario debe iniciarse en un entramado de trámites legales para que el ocupante se vaya de su hogar. Por desgracia, esta situación se da tantas veces como la vivienda haya sido ocupada, debido a que la legislación de la ley del ocupa actual es muy flexible en España.

No existen datos oficiales sobre cuántas casas son ocupadas en España cada año, pero el estudio Cerdá que cuantifica el número de casas ocupadas, sitúa la cifra en más de 100.000. Principalmente, las ciudades más azotadas por este fenómeno son Madrid y Barcelona.

La llegada de la crisis económica del 2007, acentuó la aparición de ocupas que buscaban un refugio en viviendas que ya tenían su propio propietario. Desde entonces, las cifras del número de casas ocupadas crecen cada vez más. Otro factor que hay que tener en cuenta ha sido el confinamiento en el que España se ha sumergido a causa de la pandemia sanitaria.

Hay quienes no han soportado los meses de confinamiento en sus pisos, también quienes se han aprovechado de la situación, y al carecer de segundas viviendas un poco más desahogadas para pasar los meses de cuarentena un poco más livianos, se han servido de casas ajenas para pasar su estancia allí. En este caso, el perfil de vivienda escogida han sido segundas residencias de propietarios, principalmente chalets con jardín y, si es posible, con piscina.

La Policía alerta de que los ‘okupas’ cada vez son más sabios y se conocen todas las artimañas para ocupar cualquier vivienda: cambian las cerraduras y se ponen en contacto con otros okupas para acudir al resto de viviendas. De hecho, los ocupas se convierten en arrendatarios que alquilan las viviendas de las que no son propietarios a quienes estén interesados. La okupación se ha convertido en un negocio del mercado negro. La detección a tiempo y la prevención en este tipo de casos es crucial para evitar males mayores.

Qué consecuencias tiene el propietario de una vivienda ocupada?

  • Gastos económicos: puede llegar a un coste de hasta 10.000 euros en trámites legales y gastos en reparaciones.
  • Tiempo y esfuerzo: en torno a un máximo de 10 meses de lucha en los juzgados.
  • Preocupación y ansiedad. El proceso de desalojo no es nada fácil y puede crear problemas de ansiedad a los propietarios de las viviendas, especialmente, si son personas mayores.

 

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